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Colecistitis aguda: síntomas, diagnóstico y tratamiento

01 Sep 2026 · CIRUGÍA GENERAL

Colecistitis aguda: síntomas, diagnóstico y tratamiento


La colecistitis aguda es una inflamación de la vesícula biliar y constituye una de las complicaciones más frecuentes de los cálculos o “piedras” en la vesícula.

En aproximadamente 90–95% de los casos se produce cuando un cálculo obstruye el conducto cístico, impidiendo la salida normal de la bilis. Esta obstrucción provoca aumento de la presión dentro de la vesícula, inflamación de su pared y, en algunos pacientes, infección secundaria. Si el proceso progresa puede ocasionar isquemia, gangrena, perforación o formación de abscesos.Existe también la llamada colecistitis alitiásica, es decir, inflamación de la vesícula sin cálculos. Es mucho menos frecuente y suele presentarse en pacientes críticamente enfermos, con sepsis, traumatismos graves, quemaduras extensas, cirugía mayor, ayuno prolongado u otras enfermedades severas.

El síntoma más característico es el dolor intenso y persistente en la parte superior derecha del abdomen, debajo de las costillas. A diferencia del cólico biliar simple, que puede desaparecer después de algunas horas, en la colecistitis aguda el dolor suele mantenerse durante más de 6 horas y puede irradiarse hacia la espalda o el hombro derecho.

Puede acompañarse de náusea, vómito, pérdida del apetito y fiebre. A la exploración física es frecuente encontrar dolor importante en el hipocondrio derecho y un signo de Murphy positivo.


La aparición de coloración amarillenta de piel u ojos —ictericia— no es característica de una colecistitis simple y obliga a descartar otras complicaciones, particularmente la presencia de cálculos en el conducto biliar principal (coledocolitiasis) o una infección de la vía biliar denominada colangitis.

El diagnóstico se establece mediante la combinación de síntomas, exploración física, estudios de laboratorio y métodos de imagen. El ultrasonido de hígado y vías biliares continúa siendo el estudio inicial de elección porque permite identificar cálculos, engrosamiento de la pared vesicular, distensión, líquido alrededor de la vesícula y otros datos compatibles con inflamación.

Cuando el ultrasonido no permite establecer con claridad el diagnóstico pueden ser necesarios otros estudios, dependiendo del caso, como tomografía computarizada, resonancia magnética de las vías biliares o gammagrafía hepatobiliar.

La colecistitis aguda puede evolucionar favorablemente, pero también puede presentar complicaciones potencialmente graves como gangrena de la vesícula, perforación, abscesos, peritonitis, fístulas biliares, sepsis o, en algunos casos, íleo biliar.

El tratamiento inicial puede incluir ayuno temporal, líquidos intravenosos, medicamentos para controlar el dolor y la náusea y, cuando está indicado, antibióticos. Sin embargo, estas medidas controlan el episodio inflamatorio pero no eliminan la causa cuando existe una vesícula enferma con cálculos.

Actualmente, en la mayoría de los pacientes que pueden someterse de manera segura a una intervención, el tratamiento definitivo recomendado es la colecistectomía laparoscópica temprana, preferentemente durante el mismo ingreso hospitalario. Esto disminuye el riesgo de nuevos episodios y evita diferir innecesariamente el tratamiento definitivo. Las recomendaciones internacionales favorecen realizarla tan pronto como las condiciones clínicas y los recursos quirúrgicos lo permitan.

La cirugía laparoscópica permite retirar la vesícula mediante pequeñas incisiones abdominales y actualmente constituye el abordaje preferido en la mayoría de los pacientes. Comparada con la cirugía abierta, generalmente se asocia con menor dolor posoperatorio, recuperación más rápida y menor estancia hospitalaria.En pacientes con enfermedades graves o con un riesgo quirúrgico demasiado elevado puede ser necesario estabilizar primero sus condiciones generales y, en determinados casos, realizar un drenaje temporal de la vesícula —colecistostomía percutánea— hasta que sea posible efectuar el tratamiento definitivo.

Como cualquier procedimiento quirúrgico, la colecistectomía presenta riesgos y posibles complicaciones. Entre ellas se encuentran sangrado, infección, lesión de la vía biliar, fuga de bilis, lesión de órganos vecinos, complicaciones anestésicas, trombosis, necesidad de convertir una cirugía laparoscópica a cirugía abierta y, de manera excepcional, complicaciones graves o muerte.

Sin embargo, cuando existe una colecistitis aguda correctamente diagnosticada, retrasar innecesariamente la atención también puede aumentar el riesgo de complicaciones.



La decisión sobre el momento y la forma de tratamiento debe individualizarse de acuerdo con la gravedad de la colecistitis, la edad, las enfermedades concomitantes, los hallazgos de los estudios y las condiciones generales de cada paciente.

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